Un placer
Tengo la impresión de que este espacio ya ha cumplido las distintas misiones que ha ido teniendo. Lo abrí como quien abre una ventana en una habitación ansiosa por ventilar su aire enrarecido y reconcentrado. Se me fueron expandiendo con él los pulmones y me llené yo toda de buenos recuerdos y afectos nuevos.
Quiero agradeceros todo lo que, queriendo o sin querer, me habéis dado en este algo más de un año: La compañía, la alegría, la calidez, la cercanía, la confianza, la curiosidad, el interés, las ganas, y los mil y un pensamientos y emociones que he vivido por culpa vuestra.
Creo que ya os he torturado en alguna ocasión con reflexiones sobre mi falta de fe en las palabras. Incapaz como me sé de daros más que no sea de lo mismo, no me queda más remedio que ser humilde y usar las de otro, en este caso, las de un gran poeta portugués, Nuno Júdice, para daros las gracias y dejar una despedida temporal. No cerraré las puertas porque no quiero decir adiós ni deseo perder ninguna de esas palabras "sin sentido" que nos hemos intercambiado.
OFRENDA
¿Qué tengo para darte? Una gramática de
sentimientos, verbos sin el complemento de una vida, los sustantivos
más pobres de un vocabulario íntimo - el amor, el deseo,
la ausencia. ¿Qué frase construiremos con tan poco?
¿A qué léxico de la paciencia le robaremos lo que nos falta?
Entonces te ofrezco otra casa. Las paredes tienen la
consistencia del verso; el techo, el peso de una estrofa.
Te abro sus puertas; y el sol entra por la ventana de
una sílaba, con su fuego vocálico, como si una
palabra pudiese mitigar el frío que te envuelve.
Y te pregunto: ¿qué otras palabras quieres? ¿La
música sonora de un ocio? ¿El espeso manto con que se escribe
el terciopelo? ¿El fondo luminoso del azul? Podría darte
todas las palabras en la caja del poema; o prestarte
el canto efímero en el que se esconden del mundo.
Pero no es eso lo que me pides. Y la vida que pulsa
entre adverbios y adjetivos se esfuma deprisa
cuando intentamos seguir la línea del verso. ¿Qué
queda?, me preguntas. Un encuentro en el rincón de la memoria. Risas,
lágrimas, el tierno murmullo de la noche. Nada, y todo.
Nuno Júdice (El Algarve,1949)
No recuerdo haber escrito por aquí acerca de mi pasión por la danza. El baile es, en esencia, lo mejor que entiendo de cualquiera de los pulsos de la vida. El movimiento es el único lenguaje con el que soy capaz de expresarme exactamente. Por eso y por lo mucho que disfruto de los buenos espectáculos, Bob Fosse es uno de mis dioses indiscutibles. Él sí que supo despedirse. Os dejo con su "Adiós" particular a modo de "Hasta siempre".
Por supuesto, no renunciaré al placer de seguir vuestros pasos, así que, no olvidéis continuar dejando rastro.
Gracias.
Así que, no perdamos el tiempo.




el resto es cosa de la suerte...

supernova dijo
Te llevo cerca, te llevo siempre......
ya sabes donde estoy...
Has conseguido q venga y escriba....aqui en tu casita, gracias de corazón por tu esencia...
millones de besos corazón.
19 Septiembre 2009 | 01:31 PM