Publicidad:
Terra
La Coctelera

Vanitas...

...vanitatum et omnia vanitas. O sea, que lo llevamos crudo. Así que, no perdamos el tiempo.

28 Febrero 2009

El Código de Honor y la Crisco

(AVISO: Es de los largos. Yo iría poniendo primero la musiquita y tal)

Un día apunté algo en un artículo sobre una crisis, palabra que está a punto de caer en desuso si no la utilizamos con más frecuencia y para cuya supervivencia pido desde aquí un poquito de apoyo. Una crisis en toda regla, la llamé, porque la vivía con rotundidad. En realidad, después de muchísimas reflexiones estériles y un escaso segundo de lucidez, creo que sería más correcto hablar de crisco, que no es sino una crisis provocada por un código. Sí, así es, el trozo gordo de mi crisis ha sido culpa de un código, y no el de Da Vinci, sino uno mío para más inri, concretamente, mi Código de Honor. Tachaaán.

Sigo sin comprenderlo bien, pero lo cierto es que una de las raíces de mis problemas en los últimos cuatro años es eso llamado ética y que, como bien define la RAE, es el conjunto de normas morales que rigen la conducta humana. Ahí es nada. Parece ser que mi forma de entender el mundo en cuanto a lo que se puede y se debe hacer, o no, es la clave de mis últimas desdichas. Es cierto que mi código siempre ha marcado diferencias, igualdades, límites, empatías y enemistades en todos mis territorios, pero eso es algo lógico que nos ocurre a todos. Lo que me está tocando especialmente las narices es lo “inoportuno” que resulta mi código últimamente, porque es como si, de repente, yo me hubiese cambiado de vida y no tuviese a mano el nuevo guión. Lo que considero correcto o no, me ha ido abriendo y cerrando puertas como a cualquier hijo de vecino o ermitaño, pero nunca me había complicado tanto la vida. Perpleja y perdida he llegado a sentirme entre mis propias leyes, lo que resulta incomodísimo teniendo en cuenta que mi código ha hecho de guía del camino desde siempre. Dos de mis cuatro pilares son los que han caído por culpa de, o gracias a (esto lo sabré en otra vida), mi conjunto de normas morales. Coño, dos de cuatro son muchos, y de ahí la crisis, la CRISCO, con mayúsculas. Sí, en las últimas cien predicciones semanales del horóscopo, Trabajo y Amor han ido dejando de ser “favorables” para perpetuarse tozudamente como “desastrosos”. Me explico:

Trabajo. Lo que creo lícito hacer o no dentro del desempeño de mi tarea laboral (recordad que hablamos de ventas), me ha ido, cómo diría… no, arrinconando suena feo… recolocando, eso es, recolocado en mi actual trabajo. Bueno, de “futura coordinadora” a “teleoperadora rasa” hay mucha menos distancia de la que creía, casi ninguna comparada con la que se ha instalado entre mis jefes y yo. Y así están las cosas por culpa de mi “no me parece bien”, que no creo que salga del rincón del castigo antes de la jubilación; claro, que tal y como está todo, no sólo me acabaré quedando sin piños de lo frecuentemente que me doy con el canto en los dientes, sino que mi mayor triunfo sería mantener contra viento y marea mi celdita de castigo y conseguir adoptar forma de garrapata para camuflarme y aguantar entre los barrotes los próximos dieciocho años, o los que queden de aquí al IMSERSO si modifican la ley. ¿Lo conseguiré? Cruzo dedos.

¿A que es un dramón ser desterrada de un futuro glorioso por un “quítame de ahí esas inmoralidades”? Pues por si esto fuese poca tragedia, el otro pilar, el amoroso, comenzó a caer ruidosamente, más o menos a la vez.

Amor. Una bobadita de incompatibilidad ética hizo que se fuese agrietando, desde el principio, el suelo de mi última relación sentimental; el suelo, el sueño y el futuro, que se resquebrajó en montones de pedazos chiquititos imposibles de volver a pegar. Ahí es donde cobró por primera vez importancia defender la propia moral frente a las demás. Nunca había sido consciente de mis batallitas éticas hasta que fui acusada de blandir una espada, subida a un caballo intransigente y testarudo desde el que, por lo visto, abro zanjas entre el mundo y yo. ¿Era cierto? ¿Mi vida se tornaba solitaria y oscura por culpa de algo tan abstracto y tan poco comestible como los principios? Corrí a preguntar a los que me conocen de siempre y me sumergí durante meses en mis propias elucubraciones hasta obtener la respuesta definitiva, de momento.

La respuesta fue dual: SÍ y NO. Obligada a analizar el asunto con detalle, caí en la cuenta por primera vez de que la totalidad de mis diferentes amigos, cuyos pelajes no pueden ser más dispares entre sí, tienen algo en común conmigo y entre ellos: nuestro Código de Honor. Tooodos entendemos lo mismo por honrado o fraudulento y a tooodos nos hace mucha gracia o ninguna la misma situación (en este punto hay matices). Ergo… parece fundamental el acuerdo éste de las éticas para que una relación tenga solidez y larga vida. Tremendo descubrimiento. La ética me une como el Loctite a los míos, y me separa como los calambres de los demás. Conclusión: si mi código abre zanjas insalvables que me empiezan o terminan separando de muchos, pues bienvenidas sean esas distancias, que yo en mi lado del foso me siento magníficamente bien acompañada.

No hay crisco que cien años dure, y poco a poco irá pasando todo. Gracias a las cabezas de quienes me conocen bien, que no han dejado de asentir con seguridad mientras me guiñaban sus “bien hecho”, he vuelto a confiar en mi peculiar, único e intransferible código de honor. Sí señores, mi moral es mi biblia, mi religión, mi esqueleto y el cuerpo que lo recubre; es mi más íntima esencia repartiendo los síes, los noes y los dependes con cierta coherencia por estos mundos tan absurdos como fascinantes. Mi Código de Honor, lo entienda alguien más que yo o no, es de lo que depende en gran medida mi tranquilidad, porque determina que cada paso que dé, acertado o errado, afortunado o desastroso, sea mío.

Por fortuna, no soy un Ninja, ni miembro de mafia alguna, ni defender mi honor pone en peligro la integridad de nadie, que yo sepa, pero lo que sí soy es toda una caballera subida a una montura desde la que no me tiembla la hoja para cortar según qué metafóricas cabezas. Lo mejor es que he vuelvo a sentirme orgullosa de ser honorable, y no creo que se me ocurra jamás pedir disculpas por serlo, ¿sabéis por qué? porque mi ética me crece, me identifica, me prestigia ante mí misma y me diferencia, claro que sí, pero, sobre todo, me hermana. Y me trae alegría y, aunque parezca lo contrario, me simplifica la vida, porque no quiero parecerme ni a mis jefes, ni a nadie que intente justificar lo que yo considero injustificable.

He dicho.

Ah, que no se me pasa por alto la suertaza que tengo de poder mantener mis principios mientras sigo comiendo caliente, que ya sé que el día que Murphy desate contra mí una de sus inexorables leyes, la espada me la meto yo solita por donde haga falta y al caballo lo vendo para filetes sin pensármelo dos veces, si no me lo como yo primero. Porque mi vida, aunque a veces me parezca complicada, siempre ha sido igual de sencilla; sólo tengo una decisión a mi alcance, se trate de lo que se trate: ¿me lo puedo permitir, sí o no? Tele de plasma… no. Coche nuevo… no. Código de Honor… sí.

¿A que quien no se consuela es porque no quiere? Como los del vídeo, igualito, jeje, panda de mataos...

Otro día más, mucho más breve, y mejor.

Tags: crisco, honor

servido por Marián 14 comentarios compártelo

14 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Jose Alberto

Jose Alberto dijo

Hola, buenas noches. Lo que queda de Jose Alberto dijo:

"Estos son mis principios, si no le gustan, tengo otros" :-)

Está claro que tú haces caso omiso de la célebre frase de Groucho, lo que al parecer ha provocado que tengas un "crisco" (curioso vocablo), pero que sin duda te permite dormir a piena suelta, y con la conciencia tranquilísima.. y esto no tiene precio.

Y de pedir disculpas por ser una persona íntegra y consecuente con sus ideas, nada de nada, faltaría más.

El vídeo, genial. Menudo "elenco": Clapton, Sting, Knopfler, Phill Collins.. y la canción, toda una crítica a la sociedad de consumo.

No se te olvide mañana ir a votar, que tengas un buen (lo que queda) finde :-)

PD. No sé si lo he llegado a comentar, pero he estado gravemente enfermo, aunque ya estoy mejor :-)

Un beso muy grande¡¡

28 Febrero 2009 | 09:08 PM

Odys

Odys dijo

Hola, buenas noches. Ante todo, quisiera contarte cómo el otro día, charlando con el señor que me precede y de cuyo nombre no puedo acordarme, ambos coincidimos en expresar de modo francamente admirativo lo mucho que nos gustaba leer tus escritos, dicho sea sin ánimo de darte coba, sino de ofrecerte nuestra opinión sincera.

Paso a continuación a hacerte una pregunta: ¿A esto le llamas tú "uno de los largos"? Y si la respuesta es que sí, ¿quiere eso decir que empleas dos varas de medir, una para mí y otra para ti, a la hora de determinar las coordenadas longitudinales de nuestros respectivos textos?

Oño, qué bien me he quedado ahora, si no lo digo reviento :-)

En cuanto al contenido de tan "extenso" post, no me queda más remedio que decirte lo que tantos otros te dijeron: que BIEN HECHO, y que no esperaba menos de ti. Hay que tenerlos bien puestos para ser consecuente con nuestro propio código cuando más dolor y mayores problemas nos trae serlo, y si algo se desprende de ti, con ese fresco aroma de lo que está tan vivo porque es auténtico, es que los tienes bien puestos. Los ovarios metafóricos, claro está.

Un beso y una flor,
de Marifé de Triana.

28 Febrero 2009 | 09:28 PM

Marián

Marián dijo

Pobrecito, pobrecito Jose Alberto, o lo que queda de él,

Jeje, a mí la que me gusta es esa de "mejor que los buenos principios son los buenos finales".

Toco madera, porque sí que duermo como un tronco, pero yo no estoy segura de que eso tenga mucho que ver con la ética en mi caso, porque provengo de familia de ceporros.

¿A que mola verlos así, tan peinaditos y trajeados, como si no hubiesen roto una guitarra en su vida? Son mis chicos, pero en este orden: Clapton, Knopfler, Collins y Sting, El que no sé quien es, pero que seguro que es alguien por la cantidad de veces que lo enfocan es el entusiasta de las gafas de sol... Stevie no, seguro, y Ray tampoco.

Iré, iré, no te preocupes, iré aunque sea para anular el voto, porque te confesaré que no lo tengo nada claro. Bueno, espero que la almohada me inspire.

Me alegro muchísimo de que hayas salido de esa gravedad que nos tenía tan preocupados. Luego voy a llevarte más caldito, que aunque estés mejor, tienes que seguir cuidándote. Hay que ver, qué sufridísimo me eres, yo creo que vas pa santo, fíjate.

Un beso enorme y un pa, pa que te sigas mejorando.

28 Febrero 2009 | 09:48 PM

Mayca

Mayca dijo

Hola buenas noches, he hecho un hueco en mi estudio fotográfico (jejejeje) y he dejado de hacer montajes espectaculares para venir a leer este post que me ha gustado especialmente.

Si crees que con esto he terminado de comentar vas lista.

En primer lugar.- No te puedes imaginar lo muchísimo que te agradezco que avises de que es largo, más que nada porque he ido a por mis gafas para el ordenador que sino me las pongo y estoy mucho rato se me cansa la vista, jejeje

En segundo lugar.- Es posible que sea un post más largo de lo que acostumbras, pero a mí se me ha hecho bastante corto.

En tercer lugar.- No te imaginas cómo te entiendo y cómo me identifico contigo y con eso del código. Durante unos años de mi vida intenté tragarme el mío, hacer lo que los demás esperaban para no ser siempre la rebelde que todos veían, y fui muy, muy infeliz, ni siquiera me sirvió para que esos que me veían como una rebelde me tratasen mejor o me valorasen más.

Así que poco a poco volví a ser consecuente con mis principios y con mi forma de ser, y tomé la decisión de que sería fiel a ese código, como tú lo llamas, costara lo que costara, incluído el amor, el trabajo o los "amigos". Soy mucho más feliz y mis amigos son eso, mis amigos, y si por ser yo misma acabo soltera (aunque ya no entera) y en el paro, pues nada, a vivir la vida que son dos días y el paro dos años.

Un beso enorme, y enhorabuena por ser tú misma.

28 Febrero 2009 | 09:51 PM

Marián

Marián dijo

No-me-lo-puedo-de-creer, Odys el Corto, te voy a acabar llamando por andar buscándome las cosquillas. ¿Cómo que dos varas de medir? Una y media; la media para tus entregas, que a poco que midamos, comprobaremos sin lugar a dudas que son más cortas que tus comentarios. Éste sin ir más lejos, es casi el doble que la reflexión sobre el extraño relato de Bigardito, que por cierto, más cortas aún si tenemos en cuenta que algunos de los nombres de los personajes son compuestos o tienen más de tres sílabas. Pues eso.

¿De verdad habéis estado hablando de mí? ¿Y encima, bien? Cuenta, cuenta…

Te agradezco de corazón esa palmada en el hombro y espero seguir siendo merecedora de ella, peeero… no olvidemos que, hasta ahora, ser honrá ha sido algo que me he podido permitir, y que los tiempos cambian, jeje, a veces mucho, así que, en fin, tampoco vamos a darle tanta importancia al frescor de la autenticidá y quedémonos con lo que de verdad importa: la amistá, huela como huela ¿Verdad que si alguna vez me veo obligada sin remisión a abandonar el código y tengo que tragarme uno a uno mis principios por pura supervivencia vais a seguir siendo mis amiguitos? ¿A que la ética en el fondo es un caprichito de niños ricos? Jeje, ya decía yo.

Un beso y una flor en formato musical. Dedicao al mayor cuentista y coplista del lugar: El señó Lisensiado

http://www.youtube.com/watch?v=DUNQSpArpTY&feature=PlayList&p=786...

28 Febrero 2009 | 10:11 PM

Marián

Marián dijo

Muy buenas noches, Mayca, mi reportera gráfica favorita, con mucho,

En primer lugar.- Me ha encantado lo ordenadísima que eres para los párrafos. Da gusto. Y lo bien que usas los signos de puntuación, una gloria.

En segundo lugar.- Lo del aviso era más bien para aplazar la lectura para otro día si, como yo, no se tiene mucho tiempo porque ya se tenía que tener la cena preparada hace unos… dos comentarios y medio, aprox. y mi hijo y el amigo glotón de mi hijo están muertos de hambre. ¿Paella recalentada y restos de ensaladilla se consideran alimentación infantil equilibrada?

En tercer lugar.- Yo creo que no os los leéis enteros, porque si estos artículos tipo “Mariancita opina que…” a mí se me hacen largos, mucho más a vosotros, pobres, que no me tenéis tanta devoción como yo me profeso. O sois masocas, digo yo.

En cuarto lugar.- Me he dado cuenta que no guardo el orden de puntos de tu comentario, pero ya no puedo volver a empezar porque los angelitos se me comerían a mí con principios y todo si no voy ya a darles cualquier cosa tragable. Ah sí, que te entiendo perfectamente, y que estoy convencida de que actuar en contra de uno mismo acaba enfermando de alguna manera, física o sicológica, pero el malestar germina sí o sí. ¿Te quieres creer que gran parte del mal humor que estaba teniendo en los últimos meses era debido a que estaba haciendo algo en mi trabajo que no quería hacer (me refiero a esos matices de venta que yo considero engaños)? Pues ha sido dejar de hacerlo y aparcar el mal humor. Me alegro muchísimo de que puedas permitirte ser como eres, porque además, eres genial. Toma pastelada.

Un besazo, super reportera. ;-)

28 Febrero 2009 | 10:33 PM

Mayca

Mayca dijo

Por cierto, ¿te he contado ya que yo también estuve trabajando como teleoperadora?, pues sí, a pesar de que mis jefes me ordenaban que tenía que omitir información con el argumento de que eso no era mentir, yo jamás omití información al cliente y aún así era la segunda de la plataforma que más vendía.

Y cuando conseguí las máximas comisiones en ventas ya me había buscado otro trabajo, y a pesar de las súplicas para que me quedara y las promesas de que era libre para vender e informar como me diese la gana como soy tauro, que no sé si lo he dicho alguna vez, ahí se quedaron con sus engaños disimulados.

Otro beso.

PD. A estas horas el caso es comer, un cola cao con galletas también vale.

28 Febrero 2009 | 10:52 PM

Odys

Odys dijo

Ante la fuerza dialéctica y argumentativa de tamaño discurso, querida Marián, no me queda más remedio que decir que tienes toda la razón, por supuesto que sí, y que aunque no la tuvieras te la daría. Faltaría más. No sé qué estaba pensando yo cuando me atrevía a quitártela. Qué osadía la mía. Toda tuya, espero que la sepas aprovechar bien.

Saludos cordiales.

1 Marzo 2009 | 09:10 AM

Marián

Marián dijo

Mayca, ¿en serio? ¡Compañeraaa! Así me gusta, con un par.

Mi problemilla no es tanto si la información es o no completa o exacta, como el asunto de los tantos por ciento de comisión. Verás, tenemos márgenes para aplicar distintos descuentos a la misma tarifa por el mismo curso y yo siempre aplico el mayor descuento a todo quisqui, más que nada porque no entiendo porqué nadie va a tener que pagar más por lo mismo. En fin, ellos le llaman herramientas de venta y yo le llamo trapicheo y no me gusta, y no quiero entrar en esas historias y mucho menos cuando la diferencia de precio redunda en mi beneficio directo. Total, que lo que ellos consideran un incentivo para el asesor (nos llaman asi, ¿a que suena bien?) a mí se me ha convertido en un problemón, porque si nunca aplico descuentos bajos, no soy tan rentable como debería. No sé si me explico porque es un poco lío. Bueno, los tiros van por ahí. Claro, si yo no soy capaz de usar esa "flexibilidad" de tarifa, no estoy capacitada para dirigir a otros que deben hacerlo. Castigada. :-)

Menos mal que no me gusta hablar de trabajo, jeje.

Un besazo de domingo dominguero.

PD:
El cola-cao con galletas toca ahora.

1 Marzo 2009 | 09:27 AM

Marián

Marián dijo

Ay ay ay... Odys bonito, ¿no me digas que he vuelto a ser categórica otra vez? Vaya por dios, cuánto lo siento... Intentaré que no se repita, ¿sabrás disculparme? Toma, anda, coge tú la mitad de la razón que hay suficiente para los dos, ¿vale?

¿Saludos cordiales? Bueno, está bien,
Saludos cordiales y un beso grandote y un pa enorme y un pas también.

Buen domingo tengan ustedes.

PD:
No me has dicho nada de la canción de Mari Fe

1 Marzo 2009 | 09:32 AM

Odys

Odys dijo

No, muchas gracias, pero la razón es toda tuya; yo prefiero acogerme a mis sinrazones, con ellas se vive mejor.

El video es muy interesante y emotivo, fíjate que me he emocionao toíta toa, tanto tanto que no puedo seguir escribiendo por miedo a que se me inunde el teclado.

Saludos cordiales.

1 Marzo 2009 | 01:33 PM

Marián

Marián dijo

Bueno, vale, si insistes...

Sabía que te iba a emocionar. Buen comienzo de semana!

1 Marzo 2009 | 06:41 PM

supernova

supernova dijo

Vengo para decirte hasta luego......al menos en el blog, ya sabes donde estoy....Es hora de vivir corazón....de priorizar las cosas.....sé feliz, con tu código pero sin tu Crisco ;-)

besazos.

1 Marzo 2009 | 11:57 PM

Marián

Marián dijo

Ya sabía yo que éste no iba a ser un buen día.

Super, niña, sé que soy una vieja egoísta, pero me he quedado con el corazón tocado. ¿Cómo voy yo a seguir diciendo gilipolleces si no estás tú para leerlas? Ya sé, ya sé, es sólo un rato; el rato que haga falta para que subas a escena por la escalerilla central, como los grandes, como tú.

Si has ido quedándote con los trozos de cariño que te he ido mandando estos años, no los pierdas, son auténticos.

No quiero despedirme, no me da la gana.

2 Marzo 2009 | 08:08 AM

Escribe tu comentario


Sobre mí

Avatar de Marián

Vanitas...

España
ver perfil »
contacto »
*********************************** Yo pongo el esfuerzo y la actitud, el resto es cosa de la suerte... ... y de los demás.

Y cuando todos nos ponemos de acuerdo...

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?