El Arte de las Formas (O el Arte de la Manipulación)
En marketing hay una fe ciega en la forma que se le da a los contenidos. La forma es lo que comunica, lo que atrae, lo que retiene, lo que decide. La forma es lo que vende. Marketing es pura forma incluso cuando no hay ningún fondo.
Anoche volví a tener un sueño útil. Yo le llamo “útil” al sueño que, por muy absurdo que sea al soñarlo, te da claves importantes para la vida no onírica. Decía que anoche tuve un sueño útil: Estaba reunida con un grupo de mujeres a las que no conocía excepto a una, pero que yo sabía quienes eran. Mi "conocida" era una buena amiga (en el sueño) y se limitaba a mirarme sonriente asintiendo la cabeza cada vez que su jefa hablaba; despierta entiendo que era el elemento de confianza que propicia bajar la guardia (magnífica estrategia). Todas pertenecían a una empresa que era la competencia directa de la mía. Me habían convocado a espaldas de mis jefes con la finalidad de captarme como agente comercial. La mujer que parecía dirigir el asunto, curiosamente la de más edad del grupo, se mostró muy comprensiva con la decepción que sabía que yo estaba viviendo con respecto a mis superiores. Una vez que agotó los argumentos de la mala política que es abusar de la presión y no recompensar con reconocimientos a un agente, metió su sibilino dedo en mi llaga más abierta. ¿Es que no contaba nada el aspecto humano en este terrible mundo mercantil? ¿Es que los negocios dejaban de serlo si quienes los firmaban no eran tiburones? Ella no estaba de acuerdo en absoluto y ella tenia experiencia (edad) suficiente para saber que, tarde o temprano, volveríamos a humanizar el marketing. Era cuestión de tiempo y yo no debía cambiar mi actitud porque era, sin ninguna duda, la correcta. Primero me hizo llorar haciéndome recordar que yo sólo era un número más para los que pagaban mi nómina y después me volvió a llevar a las lágrimas con su arenga de “algún día, hija mía, algún día la vida será mas amable”. Luego, una vez que habíamos llegado al huerto y estaba claro que ambas estábamos del mismo lado, intercambiamos impresiones sobre varios títulos que se pasean por el mercado pretendiendo ser las nuevas biblias del marketing, lo que relajó lo suficiente el ambiente para poder llegar al momento para el que me habían llamado: el momento de la verdad. Ella tenía entendido que yo era muy buena y por eso estaba tan interesada en “charlar” conmigo, pero quería comprobarlo. Me pusieron delante un teléfono y los datos de dos posibles clientes. Hice el par de llamadas que me indicaron para vender lo que debía. Fallé. No vendí. La cara de la amable mujer se endureció sin disimulo. Estaba claro que, si no aprendía a vender mejor, ella y yo no teníamos nada más que seguir hablando. Pero… pero ¿no me iba a dar otra oportunidad? Porque estaba claro que yo estaba muy nerviosa y no me había preparado las llamadas y quizá en otras circunstancias… No. No lo había hecho bien así que no les servía de nada… El marketing de la bruja había dado resultado porque yo en ese momento habría matado por trabajar para ella, pero mi marketing era una vergüenza, lo que me anulaba como opción y como persona. Y así terminó mi sueño útil y así de angustiada me he despertado esta mañana.
He estado dándole muchas vueltas al sueño y, después de haberlo masticado junto con mi tostada de mermelada y tras haberme bebido las lágrimas con el café, creo que ya sé lo que tengo que hacer, lo único que puedo y debo hacer: Aprender a vender como los mejores, como la bruja; aprender todos los entresijos del marketing.
Otro día quiero hablar de miedos. Miedos superados, miedos estrenados, en fin. El mundo de los miedos es mi mundo desde que tengo uso de razón, y de ellos han dependido siempre mis pasos y su dirección, por eso para mí es importante tener bien clasificados los miedos y saber reconocerlos a todos. Pero eso será otro día; hoy os dejo con un magnífico ejemplo de lo importante que es el marketing en nuestras vidas, incluso antes de que le pusieran nombre a este “Arte de usar las formas para la consecución de un objetivo” que yo, humildemente, bautizaría como el Arte de la Manipulación.
Se trata del corto ganador del premio Special Cannes 2.008. La historia que cuenta, es uno de los ejemplos más utilizados en los cursos de marketing desde hace años, y me alegro de que, además de alimentar los recursos de los futuros tiburones, haya servido para hacer arte del otro, del que más me gusta a mí. Se titula “Historia de un Letrero” y ha sido dirigida por el mejicano Alonso Álvarez Barreda. Puro marketing. Espero que lo disfrutéis.
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Así que, no perdamos el tiempo.








el resto es cosa de la suerte...

supernova dijo
Mmm, veré el video luego......
Es curioso, no lo del marketing, sino lo del sueño, yo he tenido hoy un sueño, que ha durado toda la noche, ´ha sido con él, estoy tratando de descifrarlo, de unir piezas, se me cruzan frases, que aperecian en el messenger, una, que no me gusta nada y no la entiendo ; se acabó lo que se daba, pero no estaba así escrita, y la otra, que si me gusta mucho es"esperandote"....Tal vez sea la señal que me hace falta, al menos en parte...tab se mezclaban más sensaciones......uffff, pa volverse loca no?
en fin, estos sueños.....estos miedos......joder, una "ayuda"divina vendría muuuuuuu bien.
en fin, sigo constipada, con pastilllitas, jarabe, bufanda.....ya sabes, q tal ayer? espero q muuuuuuuuuuu rebien.
besazos.
11 Enero 2009 | 12:17 PM