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Terra
La Coctelera

Vanitas...

...vanitatum et omnia vanitas. O sea, que lo llevamos crudo. Así que, no perdamos el tiempo.

7 Diciembre 2008

El Frikimundo del Fumador

Antes de que empecéis a leer, os advierto que es un artículo muy, muy extenso, así que si tenéis prisa o pocas ganas, será mejor que vengáis en otro momento o paséis de largo.

Veréis, con esto del frío y mi vida de superwoman, últimamente me está pasando siempre lo mismo: cuando robo ratos templados para entrar en LC traigo unas ganas locas de contar un montón de cosas y escribir y leer y chismear y comentar y compartir…, y como comienzo por el final, pues ya no llego al principio. Así que os leo, os comento si puedo (no siempre consigo dejaros comentarios antes de agotar los minutos-tesoro) y me voy con mi saco de palabras hasta otra. Unsolete, preciosa, no sabes cómo echo de menos los corrillos en los pasillos de ida y vuelta de los blogs, y las risas, y los planes... Pero no hay tiempo, no hay condiciones adecuadas, no hay manera de soltarse un poco. Por eso esta vez me voy a permitir empezar por el principio y gastarlo todo en contaros, porque tengo un buen montón de palabras que no se pueden seguir quedando atascadas o me causarán serios problemas de congestión vital.

Me refiero al famoso tema pendiente: EL CONSULTORIO DEL FUMADOR, o “El frikimundo del fumador”, como propuso Odys. Acabemos con LA CORTINA DE HUMO que ya es hora de descolgar.

Sin misterios ni ases exclusivos en la manga, Jose Alberto, digo con toda la humildad de que soy capaz (no mucha, la verdad), que dejar de fumar ha sido muy fácil. Lo que os intentaré explicar ahora, no es “la manera” ni “el método” para haberlo conseguido, sino las circunstancias externas e internas que lo han favorecido, es decir, “mi” manera y “mi” método. Mi dulce Abril, yo no creo en la fuerza de voluntad; si por voluntad fuese, los malos estarían muertos y los buenos serían felices. Tampoco creo en los caminos únicos ni en los remedios universales; lo que me vale a mí, no tiene porqué servirle a nadie más, así que, ante todo, quede claro que mi “discurso” no pretende ser “el discurso”. Creo en las estrategias, en las armas y en la enorme capacidad de organización de nuestro cerebro, el líder imprescindible de toda campaña.

MI DISCURSO:

Dejar de fumar ha sido fácil para mí por dos razones: Una, llevaba el tiempo suficiente considerando mi “hábito” como una desgraciada adicción (tenía el ánimo adecuado y había llegado el momento) y dos, tenía las herramientas necesarias (un incentivo y un método).

La idea de que fumar es una auténtica gilipollez, me lleva rondando mucho tiempo, pero hasta que no entró en vigor la ley anti tabaco, no empezó a solidificar en mi cabeza un incentivo auténtico; mi incentivo.

Nunca me he sentido culpable por minar mi salud ni por gastar dinero en algo que se “esfuma” sin dejar pruebas de la gratificación. Ojalá me hubiese afectado saber que me estaba envenenado o la pasta gansa que me ha costado hacer circulitos de humo. Pero no, físicamente no he llegado a sentir los efectos, y digo a sentir porque supongo que mi organismo los padece sin duda. No, no he tenido la tos del fumador por las mañanas, no me he asfixiado nadando, no he tenido que sentarme para recuperar el aliento durante una caminata, ni siquiera me he acatarrado más de una vez cada dos años (como mucho). Entonces, ¿dónde ha ido a parar todo el veneno de esos treinta años de cajetillas diarias? Ni lo sé ni lo quiero saber. Este aparente “bienestar” físico, ha sido una putada; por su culpa, he tardado muchísimo tiempo más en llegar a tomar “la decisión”. Cuando la cárcel no es incómoda, cuesta más tiempo de esclavitud llegar a desear la libertad. No, la salud no era mi incentivo.

Mi vida ya estaba condicionada desde antes de que fumar se promulgase como algo satánico. Ya me había muerto de frío unos cuantos inviernos en mi cocina de ventana eternamente abierta (no fumo en el resto de la casa desde que nació mi hijo), antes de que no pudiese fumar en un centro comercial. También antes de ese “fatídico” 1 de Enero del 2.006, ya había dejado de intimar con unos cuantos no fumadores cuyas invitaciones de cenas caseras rechazaba sistemáticamente con la seguridad de que una sobremesa sin cigarrillos era un sacrificio por el que no iba a pasar. La Ley sólo me obligó a ser más consciente de la cantidad de cosas que llegaban a depender del hecho de ser fumadora. Y así me di de bruces con mi particular Talón de Aquiles: la libertad.

No hay nada que considere peor, en el sentido más completo y compacto de “malo”, que la falta de libertad. Hace mucho, mucho tiempo, me propuse cultivar la lucidez suficiente para ir distinguiendo qué poquísimas y valiosas libertades dependen cien por cien de mí para, llegado el caso, defenderlas a muerte sin excusas. Me gustase o no, fumar me restaba una libertad mayor de la que había querido reconocer y, esto fue lo que más me escoció, recuperarla sólo estaba en mi mano. Creo que esa caída de guindo fue la que me hizo empezar a sentirme realmente hastiada de fumar.

Durante este último año, con frecuencia y sin proponérmelo, cuando fumaba me veía a mí misma desde fuera y me sentía como una estúpida que no podía evitar soltar humo por la boca sin más. No veía a los otros fumadores como bobos, era sólo conmigo con quien iba el asunto. Era algo personal directamente relacionado con mi afán de libertad. Fumar me condicionaba y me convertía en una esclava y en una necia. Si era cierto todo lo que había leído con respecto a la nicotina, acabar con su tiranía no tenía que ser tan difícil como vivir bajo su yugo. Recuperar esa libertad era MI INCENTIVO.

Bien, así fue como llegué al MOMENTO oportuno con el ÁNIMO adecuado para decir adiós a tanta tontería relacionada con unas hierbas tiránicas y nada complacientes. Ahora sólo necesitaba el MÉTODO. Estaba de suerte, ya tenía dos.

Hacía unos cuatro años, me habían regalado un libro que entonces leí con cariño pero sin ningunas ganas. Se trataba de “Es fácil dejar de fumar, si se sabe cómo” de Allen Carr Lo había guardado justamente para apoyarme en él, el día en que decidiese dejar de fumar, porque me pareció que tanto la forma de enfocar la adicción al tabaco como los consejos que daba para superarla, eran lo más inteligente y sensato que había leído al respecto. Refresqué también un experimento que la Xunta puso en marcha a través de la Universidad de Santiago y en el que yo había participado unos doce años atrás. El experimento consistía en analizar uno a uno todos los cigarrillos que fumabas al día. No se trataba de dejarlo, sino sólo de estudiar el hábito. Había que anotar la hora, la circunstancia, el deseo previo (de 1 a 10) y la satisfacción posterior (de 1 a 10). Ya entonces me quedó claro lo confusos que vivimos los fumadores con respecto a nuestro “placer de fumar”. Es sorprendente comprobar cómo una adicción te obliga a mitificarla para seguir justificándola. Entre el libro y el experimento, yo ya sabía por mí misma que una cosa es el ACTO de fumar, y otra muy distinta la IDEA de fumar. Tenía dos frentes que atacar y debía armarme bien. Comencé con el acto. Aproveché lo que había aprendido gracias a ese estudio para usarlo en mi favor y me convertí en mi propia rata de laboratorio para desmenuzar sin piedad mi ACTO de fumar. ¿De verdad me gustaba tanto como yo quería creer?

No, no me gustaba en absoluto. Sabía igual de mal que siempre, solo que me había acostumbrado, pero si prestaba atención, algunos cigarrillos al día me devolvían el sabor asquerosamente original que tuvo el primero de la historia. Puagg. Bueno, quizá no me gustase, pero me relajaba. ¿Sí?

No, para nada. Cuando fumaba después de un momento tenso, me tomaba el pulso y éste se aceleraba aún más con las caladas. La nicotina excita, es un hecho. Vale, no me relajaba, pero sicológicamente era un apoyo, ¿verdad?

Sí. Eso era cierto, tan cierto como el efecto placebo. Fumar era algo que hacía creyendo que me ayudaba, que me acompañaba, me entretenía, me hacía sentir mejor, más completa. Por supuesto que no era cierto, pero el hecho de que considerase a mis cigarrillos como algo imprescindible, había convertido al tabaco en un apoyo real. La única verdad es que necesitaba el tabaco, o mejor dicho, necesitaba mis dosis de nicotina. Bueno, por fin había llegado a la IDEA de fumar: el más fiero de mis contrincantes en la lucha que ya no iba a tardar mucho en emprender.

Lo vi claro, no sé por qué, un día tuve la absoluta convicción de que podía desmontar todos mis mecanismos mentales para acabar con las falacias de la idea de fumar, y que no había nada a lo que debiese temer, ni al sufrimiento físico por la adicción (es cierto que es un mono muy leve y pasajero), ni al sufrimiento sicológico por la falsa pérdida (no hay ninguna pérdida, todo son ganancias), ni siquiera al miedo de los miedos: al fracaso. Soy generosa como maestra de mí misma y, por supuesto, contaba con no conseguirlo. Mi lucha era contra mi adicción, no contra mí. Si el proceso no era tan sencillo como creía de antemano, no me iba a permitir sufrir un infierno para huir de otro, así que volvería a fumar sin pensármelo dos veces. No iba a haber castigo, pero podía haber un tesoro de premio. Estaba preparada.

Con el ánimo adecuado, abrí de nuevo el libro que llevaba esperando cuatro años su momento, y usé las herramientas que me proporcionó su método para conseguir mi incentivo. Y gané. En un solo día, en un instante, gané.

Victoria tras victoria. Me reí a carcajadas durante el primer café que tomé sin cigarrillo. Dios, estaba tan asustada pensando que el café ya no sería igual… No imaginaba que el café me gustase tanto… qué rico está ahora. Volví a reírme de agradecimiento cada paso que daba sin fumar y no resultaba frustrante ni vacío ni incompleto. Desde el primer día, vivir sin tabaco ha sido exactamente igual que cuando fumaba; exactamente igual. Supongo que a los no fumadores debemos pareceros idiotas con estos descubrimientos ¿verdad, Supernova? Lo cierto es que viví con curiosidad y fascinación los monos de la primera semana que había aprendido previamente a distinguir y ver venir. Me disculpé abochornada y divertida por el par de ratos de irascibilidad que me sorprendieron incluso a mí en esa primera semana. Disfruté todo lo que pude del proceso del que tenía información suficiente y que se fue endulzando rápidamente en las dos semanas siguientes, hasta que un día olvidé tachar la casilla correspondiente en el calendario que estaba usando para mi batalla. Increíble, había olvidado que estaba en guerra; había olvidado que yo antes fumaba.

Y eso ha sido todo hasta hoy, dos meses después de mi primer día de no fumadora, que sigo sin creer que fuese tan fácil.

Con respecto al consultorio, creo que os lo he contado todo, pero si fumadores o no tenéis necesidad o curiosidad de saber algo más, estoy encantada de responderos, aunque tarde algo en hacerlo. Incluso vosotros, fumadores, no fumadores y mixtos (Laislabonita, tú has sido amb@s) si queréis, también podríais responder a las preguntas de otros, si es que hay alguien que quiera preguntar algo, claro. Podemos hacerlo aquí mismo.

Bueno, queda oficialmente inaugurado el Frikimundo del Fumador. ¿Alguna pregunta? Yo tengo una: ¿Es tan sencillo como me ha parecido, o me estoy engañando y esto no ha hecho más que empezar?

Y ahora me voy a seguir preparando otro aniversario. Mañana cumplirá dos años una irrepetible, fascinante y agridulce historia que, pase lo que pase, seguirá creciendo conmigo. No me regañes mi deliciosa Cata, la cortina de humo ha cumplido su misión, y yo he cumplido mi palabra de no usar este blog para contar cómo se me ha roto y pegado el corazón a cada capítulo de esa historia. Tranquila, ya estoy preparando otro tema del que puedo hablar otros tres meses más para no hablar de mí. ;-)

Y ahora, un brindis: ¡Por nosotros!

Ah, antes de que os montéis películas que no son, ésta el la letra:

Abba (When all is Said and Done)


Por nosotros,

brindemos de nuevo

y luego pagaremos la cuenta.

En nuestro interior, los dos

podemos sentir el frío del otoño.

Tú y yo somos aves de paso

que volamos por instinto.

Cuando la canción haya terminado

y las nubes cubran el sol,

ni tú ni yo seremos los responsables,

cuando todo haya pasado.

En la vida hemos recorrido

caminos extraños y solitarios,

ligeramente castigados, pero con dignidad,

y no demasiado viejos para el sexo.

Lúcidos y con los ojos bien abiertos,

habiéndolo probado todo.

Tranquilos en la encrucijada,

sin deseos de huir.

Ya no hay ninguna prisa

cuando todo ha pasado.

Tranquilos en la encrucijada,

sin deseos de huir.

Ya no hay ninguna prisa

cuando todo ha pasado.

Chic@s, os iré a ver en mi próximo rato templado.
Besos y pas para tod@s.

servido por Marián 27 comentarios compártelo

27 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Odys

Odys dijo

Yo sí tengo una pregunta, ¿podrías explicarnos -a grandes rasgos- en qué consiste ese método que, impreso en un libro- te ha ayudado en tu conquista de la libertad?

Por lo demás, felicidades, dos meses es todo un hito.

Besos de un esclavo :-)

8 Diciembre 2008 | 01:15 PM

cata

cata dijo

A mi me da envidia... yo espero encontrar algún día el incentivo y el metodo... pero está claro que tengo que esperar al momento.
No te voy a regañar por escribir de ti, tampoco te voy a regañar por no escribir de ti... de hecho no te voy a regañar por nada... Solo te voy a dar las gracias porque como siempre es un placer leerte, y sentirte cerquita, aunque estés lejos.
Un besazo

8 Diciembre 2008 | 02:06 PM

Jose Alberto

Jose Alberto dijo

Yo lo único que te puedo decir es darte las gracias. Si algún día tengo la valentía que has tenido tú, me pasaré a volver a leerlo.

No conozco el libro que mencionas, pero te aseguro que este post debería ser de obligada lectura por todos los fumadores, para que aprendiéramos de tí.

Ni se te ocurra borrarlo (al menos sin avisar), no me lo imprimo porque no tengo impresora (una razón de peso, como verás) :-)

Lo dicho, gracias, y un pa bien grande.

Que tengas buena semana :-)

8 Diciembre 2008 | 08:52 PM

supernova

supernova dijo

Querida Milady.....estoy hecha de otra pasta así que.....para mi, no fumadora no me parece idiota....me parece digno de contar....vamos q de idiota nada...soy mu particular yo y más pa las cosas de cada uno...q le voy hacer.....se te echa en falta la verdad, gracias por este ratito....

un beso templado.

8 Diciembre 2008 | 09:49 PM

laislabonita

laislabonita dijo

Hola Marián
Si que era largo el texto, pero no te lo creerás, se me ha hecho corto!!
Me parece que has aprovechado el momento y el modo perfectamente y te veo tan feliz, que dudo de que vuelvas a fumar, lo cual será uno de los aciertos más importantes de tu vida.
Espero mi momento y te tendré en cuenta para apoyarme en tu experiencia.
Me ha encantado leerte.
Saludos desde la isla bonita

8 Diciembre 2008 | 10:41 PM

Marián

Marián dijo

Mi paciente Odys,

El método se resume en aprender a distinguir los dos monos (de nicotina y sicológico) y combatirlos de antemano.

Los monos físicos son muy parecidos a la sensación de hambre. Distinguirlos es fácil: si esperando unos segundos se pasa, no es hambre, es mono. Los combates respirando hondo (simula caladas profundas) y contando los segundos. Son muy leves y sólo resultan algo molestos la primera semana. Duran unas tres semanas en total, pero después de los primeros días, ni te inmutas por ellos. Si evitas comer en esos momentos (son segundos, no más de 15), también evitas engordar dejando de fumar, porque no adquieres la rutina de aliviar la ansiedad comiendo.

Los monos sicológicos son más jodidos. Se trata de hacer un buen trabajo antes de dejar de fumar. Hay que llegar a conocerse como fumador y distinguir los incentivos personales. Después tienes que desmontar los mitos que la nicotina y el peso cultural contribuyen a afianzar (me gusta fumar, no puedo vivir sin fumar, nada será igual sin un cigarrillo, etc...). Aquí no puedo ayudarte a no ser que me hagas preguntas más concretas, y tampoco sé si te servirá de nada lo que te pueda contar, porque aunque hay fantasmas comunes a todos los fumadores, también los hay personales e intransferibles. No sé si me estoy explicando.

De todas formas, aunque la redacción del libro sea un pelín pelma y al autor se le vean rasgos evangelizadores, si alguna vez quieres un refuerzo sensato para dejar de fumar, te aconsejo leerlo; seguro que algo de provecho sacas de él.

Besos varios y, espero, hasta dentro de poco.

11 Diciembre 2008 | 03:52 PM

Marián

Marián dijo

Cata Bonita, ya sabía yo que te quería tanto por algo. Me encanta la gente que no es aficionada al regaño, ni entre ni por fuera de los dientes.

Pas y más pas.
Te llamo, me llamas, nos llamamos.
Lo prometo.

11 Diciembre 2008 | 03:54 PM

Marián

Marián dijo

Jose Alberto, caray, haces que me sienta importante. Pues vale; no tengo nada claro lo de la valentía ni que yo pueda enseñar nada, pero... me lo quedo todo que me viene de maravilla un buen paquete de aplausos. Navidad: ánimo necesitado.

Gracias mil a ti y, por supuesto, un pa grandote y cálido (Cata se está haciendo la loca, pero algún día tendrá que aclarar qué es un pa de una vez por todas).

PD:
¿Borrarlo? Si leo un par de veces más tu comentario seguro que acabo enmarcándolo. :-)

11 Diciembre 2008 | 03:58 PM

Marián

Marián dijo

Super, eres un amor. Ojalá que todos los no fumadores fuesen tan generosos y tolerantes como tú.

Os echo de menos, sniff. Un montón de besos, preciosa.

11 Diciembre 2008 | 04:01 PM

Marián

Marián dijo

Laislabonita, con amig@s tan bien dispuestos como tú, da gusto.
Yo también dudo que vuelva a fumar, pero ya sabes, nunca digas nunca jamás. Lo que tengo claro es que la primera calada que diese, dependerá exclusivamente de mi voluntad, y mi voluntad, de momento, no está por la labor.

Muchas gracias de verdad por tu amabilidad. Espero no tardar mucho en poder pasarme a leeros con más calma y comentarios sin tanto agobio.
Hasta entonces, ahí va un fuerte abrazo.

11 Diciembre 2008 | 04:18 PM

Odys

Odys dijo

No te preocupes, Marián, lo mío es sólo curiosidad, ya que por el momento no me planteo dejar de fumar; pero por si acaso algún día me diera por ahí, ya sé dónde acudir en busca de consejo ;-)

11 Diciembre 2008 | 05:05 PM

Marián

Marián dijo

Eso me parecía. Si algún día te da por ahí, que no tiene porqué, seguro que tú serás el que mejor sepa lo que necesitas y lo que no. :-)

12 Diciembre 2008 | 02:41 PM

Jose Alberto

Jose Alberto dijo

Hola, buenas noches:

¿Usted es la que me recriminaba el tener un blog "oculto", verdad? :-(

Sólamente la casualidad ha querido que yo descubra su otro blog, en el que escribe cosas tan interesantes, y que me habría perdido... No sé si enfadarme o....o...., bueno, venga, si yo venía a felicitarte las fiestas, y a desearte un feliz año :-)

Un beso muy grande, Marián¡¡

21 Diciembre 2008 | 10:44 PM

Marián

Marián dijo

¡Muy buenas!

Que no, que no era un secreto, que justo un poco antes de que nos blogoconociésemos yo haybía publicado un artículo enlazando los dos blogs... despistado.

Gracias por lo de las cosas interesantes y no, no te enfades, que queda fatal enfadarse en estas fechas... :-)

Mucha felicidad para ti también. Te he dejado lo mejor que soy capaz de desear en una de tus casas, espero que sea la bruja que dicen. ;-)

Un beso enorme y esos pas que seguro que no están de más ¿?

22 Diciembre 2008 | 03:55 PM

supernova

supernova dijo

gracias por verme y leerme con esa ternura..con ojos de buen corazón.....

feliz vida amiga.

23 Diciembre 2008 | 03:24 PM

Marián

Marián dijo

Feliz vida, querida amiga.

23 Diciembre 2008 | 05:23 PM

laislabonita

laislabonita dijo

Y por último, te contesto por aquí.
Gracias por visitarnos, gracias por tus palabras siempre tan amables y tan llenas de cariño,por tus escritos inteligentes e interesantes que siempre nos aportan algo, sea de lo que sea de lo que hables.
Tienes arte...
Como ya te dije, somos agnósticos en la isla bonita y creemos que esta noche,por desgracia, no todo el mundo puede estar en familia con los suyos, comiendo y bebiendo en exceso. No todo el mundo puede ser feliz y esta costumbre arraigada hace que se sientan más desgraciados todavía.
Por eso y por mucho más prefiero brindar contigo por unas navidades más justas para todos y...por supuesto, te enviamos nuestros mejores deseos hoy y siempre desde la isla bonita

24 Diciembre 2008 | 08:47 PM

Marián

Marián dijo

Brindo con vos@tros por eso.

Es cierto, esta forma de hacer que las tradiciones sean la medida de la felicidad o el éxito de una vida, es tan cruel como absurdo. Si puedes sentarte a una mesa con una cena humeante y la gente que quieres con su mejor sonrisa, es que tu vida es cojonuda. Y en el fondo es cierto, pero no porque sea Nochebuena, sino porque puedas vivirlo el resto del año. Los escaparates llenos de cosas que no se pueden tener… los brindis a cámara lenta con música celestial de fondo que jamás vivirás… los abrazos de bienvenida que nadie te va a dar… Es la época del año en la que los que ganan se ensañan más enconadamente con los que pierden, y encima le llaman amor y buena voluntad navideños.

No me gusta la Navidad, nunca me ha gustado ni he vivido nada especialmente hermoso que no pudiese trasladar a otra época del año, excepto los ratos de ilusión que haya tenido mi hijo. Todos los años cumplo con mi familia y amigos y ocupo el sitio que se espera que ocupe en Navidad. Pero este año no. Hace días que sabía que iba a cenar sola anoche. Fui yo quien lo decidió. Tenía el sitio de siempre en la mesa familiar y el sitio de todo corazón en las de mis grandes amigos de distintas ciudades. Repartí las mentiras cruzadas necesarias para que nadie me insistiese ni se preocupase. A pesar de que mi soledad era voluntaria y que había preparado mi ánimo para ignorar esa “tradicional” tendencia a la autocompasión, no pude esquivar del todo la tristeza, y no me refiero a la personal, que ésa ya era mía antes de anoche, sino a la estándar de esta época. Me resultó inevitable pensar en lo terriblemente fría y dolorosa que puede llegar a ser un Nochebuena vestida de soledad impuesta, y odié profundamente la Navidad, su espíritu, su tradición y todo el brillo que destella de sus ojos crueles y glotones de los que no te puedes deshacer por mucho que lo intentes y que, seas rico, pobre, alto, bajo, guapo, feo, arropado, solitario, creyente o descreído, tarde o temprano te harán sentir, al menos una vez, inevitablemente desgraciado y miserable.

Éste es mundo de mierda para la mayoría de sus habitantes, Islabonita, en eso sí que creo con mis seis sentidos. También creo que la fortuna está en descubrir esos rincones perfumados en los que quedarse todo lo que nos dejen. Gracias una vez más por los parajes bonitos que me acercáis para que pasee todo el rato que quiera, son siempre un bálsamo para el ánimo.

Un beso de turrón de chocolate, para que no digan que no soy positiva y no veo el lado bueno de los desastres.

Copa levantada: ¡Feliz vida, amig@s, de todo corazón!

25 Diciembre 2008 | 12:22 PM

laislabonita

laislabonita dijo

Pero quien puede decir que no eres positiva?. Para mi, ser positiva no es ser ilusa, si no ser consciente de la realidad y seguir intentado buscar soluciones.
De todas maneras, hay algo que me ha llamado mucho la atención.
Dices que decidiste estar sola, pero fijaté la hora en la que te dejamos mensaje en tu casa, fijaté...estabamos ahi contigo para xinxinear con cava, así que tu decisión de estar sola, sin pretenderlo, no fue muy respetada de forma casual por nosotr@s.
Escribí antes de irme a cenar y quizás, por ver tanto absurdo alrededor de la fiesta que se supone tenemos que celebrar, me salió ese mensaje poco navideño.
Quien dice San Fermin, dice cualquier día.
Más xin xin que hoy dicen que es navidad!!Y pasado más xinxin porque es sabado y porque falta poco para que llegue la primavera
Salud y fuerza desde la islabonita

25 Diciembre 2008 | 09:40 PM

Marián

Marián dijo

Xinxinear... ¡Me encanta! Me lo quedo.

¡Ya era Primavera en Alcampo! Y ahora, gracias a las ofertas de portátiles, lo es también en mi casa.

¡Xin xin!

PD:
¿Quién dijo que el materialismo era malo? ;-)

27 Diciembre 2008 | 05:44 AM

ClaveDeSol

ClaveDeSol dijo

Uf, uf, uf, uf... ¿qué me ha ocurrido leyéndote? No es un texto emotivo, no es un texto dramático, ni si quiera nostálgico y sin embargo mis ojos han hecho chiribitas y he sentido ese delatador cosquilleo en la nariz...

Yo estoy decidida a ello. Pero qué miedito... Inexplicablemente, leyendo tu entrada me he preguntado: ¿cómo voy a hacerlo sin mi media naranja, sin mi 50%? Han pasado los meses suficientes para superar una ruptura y esto ni si quiera debiera pasárseme por la cabeza. Para cualquier persona de a pie, dejar de fumar sería lo más "light" que pudiera vivir. Sin embargo... qué miedito.

Da igual, hay que hacerlo.

Esta única lectura, merece que estés en la lista de mis blog. Gracias.

Por cierto: hace años empecé a leer también ese libro. Lo dejé a medias en el momento que supe que si me lo acababa, dejaba de fumar, y no me apetecía. Tal vez sea un buen momento para retomarlo.

Seguiré leyéndote.

20 Enero 2009 | 10:38 PM

Marián

Marián dijo

No tengas miedete. Tú eres valiente y fuerte y la nicotina sólo es pegajosa. ¡A por ella!

21 Enero 2009 | 02:08 PM

ClaveDeSol

ClaveDeSol dijo

Parece que la mente a veces nos juega malas pasadas. Me lo esperaba muchísimo peor. Llevo algo más de un mes sin fumar, y ni pizca de ganas que tengo de volver.

Agradezco que me resulte demasiado desagradable el olor del tabaco.

22 Febrero 2009 | 01:43 PM

Marián

Marián dijo

¿A que este lobo no es tan feroz? Me alegro mucho de ese mes sin traumas y sin humos. Enhorabuena, campeona.

Un besote.

23 Febrero 2009 | 03:37 PM

Marián

Marián dijo

¿A que este lobo no es tan feroz? Me alegro mucho de ese mes sin traumas y sin humos. Enhorabuena, campeona.

Un besote.

23 Febrero 2009 | 03:37 PM

ClaveDeSol

ClaveDeSol dijo

Definitivamente conseguido, y parece que de por vidaaaaaaaa!! jaja

20 Noviembre 2009 | 11:14 PM

Marián

Marián dijo

Sólo para dejar constancia, bueno, y para chulearme un poco también... ¡sigo sin fumar y sin ganas de hacerlo! La leche, el mes que viene hará tres años que lo dejé... Toma ya.

6 Septiembre 2011 | 10:15 PM

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