Deseo concedido
"Cuando los dioses quieren divertirse, nos conceden lo que les pedimos". Es un refrán chino, o eso ponía en el calendario. Hay un montón de frases que vienen a decir lo mismo: cuidadín, cuidadín con lo que se desea. Ya lo creo.
13:00h
Empiezo a sentir un cierto apetito. Miro el reloj. Todavía falta mucho. Sigo trabajando.
13:30h
El apetito cobra protagonismo y se puede empezar a hablar de hambre. Demasiado pronto. Ignoro el vacío y me concentro en lo mío.
14:00h
Lo mío ha sido relegado a un cuarto oscuro y sólo me ocupo en decidir qué voy a encargar para comer en la cafetería-hogar de al lado.
14:10h
Bocadillo de pollo. Es lo que encabeza sistemáticamente la lista cuando tengo un hambre atroz y ninguna perspectiva de comer caliente.
14:20h
Dudo. Recuerdo la frustración de la semana pasada. Misma situación, misma hambre. Misma decisión: bocadillo de pollo. No un bocadillo de pollo cualquiera. El Bocadillo de Pollo de Amparo. El mejor del mundo mundial. Lleva de todo, de todo lo bueno, entre un pan y pan artesano que debe ser insanísimo de lo bueno que está. De todo; lógico, es un COMPLETO. Humeante…, jugoso…, perfecto.
14:25h
Sigo dudando. ¿Y si ocurre lo mismo que la semana pasada? Encargué un bocadillo de pollo, pero Amparo no estaba y su sustituta resultó ser asquerosamente literal. Mastiqué con hambre un bocadillo seco de pollo seco, sin más. Se disculpó; ya era tarde. Me lo comí con rencor.
14:30h
Vuelvo a salir a fumar. Lo deseo, sí, lo deseo con fuerzas. Decido encargar mi bocadillo de pollo si está Amparo. Si no, ya veré. Que esté, que esté, que esté…
14:32h
¡Está! BOCADILLO DE POLLO COMPLETO DE AMPARO para las 15:00h en punto. Me tortura el tiempo que falta. Ya me voy. Amparo me invita a una tapita de tortilla. Debo volver a la oficina. Acaba de hacerla, sabe que me encanta. No puedo negarme. Me quedo un minuto y me la zampo. Más que una tapita es una ración. Me la zampo igual en el mismo minuto. Qué hambre y qué rica.
14:40h
Mi bocadillo de pollo completo y yo seremos uno dentro de veinte minutos. Lo demás no existe.
14:45h
Nos llega un aviso urgente a todos. Es el cumpleaños de la directora. Ella es omniexistente. Ha preparado un picoteo en el salón de actos. Es obligatorio ir a felicitarla y hacer aprecio de tal detallazo, sobre todo después del feo que le hicimos no yendo a la cena de empresa. Mecagüentó.
15:00h
Estoy tratando de zafarme del evento. No lo consigo. Despedidas de vacaciones, compañeros con pocas ganas de volver al curro. Demasiada gente con ganas de hablar y pasear bandejitas delante de mis narices. Me resisto. No pienso probar nada. Mi hambre protesta con energía. Soy débil. Joder, qué buenos están los canapés. Se ha portado, son de los caros. Me pongo morada.
15:20h
Se terminan el circo y los canapés. Escapo y llego arrastrando mi estómago lleno a mi cafetería-hogar.
15:21h
Por la sonrisa de Amparo sé que se ha esmerado con mi bocadillo. Me lo da envuelto y todavía caliente. Me regaña. Está a punto de enfriarse. Agradezco, sonrío, pago y me voy con mi BOCADILLO DE POLLO COMPLETO DE AMPARO a pasearlo hasta la noche. Me cenaré mi deseo concedido, claro, reblandecido recalentado y sin ganas, pero me lo cenaré; antes indigesta que tirarlo. No sé porqué me siento tan desdichada; soy una desagradecida.
19:00h
Otro día más. Y mejor.
Así que, no perdamos el tiempo.


el resto es cosa de la suerte...

chipi dijo
Marián, Marían, qué ricos los completos de pollo. Me los imagino con su lechuguita, tomate, mayonesa o una salsa de mostaza a la miel, quizás unos crujientes de bacon.
Venga, suéltalo, cuéntanos que le pone Amparo.
16 Julio 2008 | 09:53 AM