¿Ningún tiempo pasado fue mejor?
Una academia de idiomas. No es la más conocida pero se ha hecho un buen nombre. Tiene prestigio y muchos alumnos. Cuatro administrativos trabajan con el director en un gran despacho. No paran de organizar, teclear, telefonear, archivar e informar. Trabajan, mucho. La recepcionista entra con la cara entre asustada y divertida. "Hay un inspector de trabajo que quiere hablar con Vd." El señor jovial y dicharachero al que se lo ha dicho se transforma repentinamente en un sudador profesional desencajado. "¿Le has dicho que estaba?" se distingue salir de su boca seca y rígida. Antes del segundo balbuceo de la recepcionista, se asoma detrás de ella un hombre de aspecto indiferente que cambiará la vida de tres de los presentes; de dos, para bien. En pocos días y sin tiempo de trazar estrategias, los dos administrativos que no estaban contratados pasan a ser fijos en la plantilla. El director enferma después de leer la cifra de la sanción. Todos menos uno celebran en privado ambos desenlaces.
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Una escuela de negocios. No es la más conocida, pero se ha hecho un buen nombre. Tiene prestigio y muchos alumnos. Nueve coordinadores de otras tantas áreas formativas trabajan muy lejos de la directora en una sala chiquitita. No paran de organizar, teclear, telefonear, archivar e informar. Trabajan, mucho. La directora está tan contenta con los pingües beneficios de sus míseros contratos que decide organizar una cena de empresa para celebrarlo. Les entra a todos con un correo interno para comunicarlo tres días antes de la fecha que su gana ha elegido. Se escuchan protestas tímidas y sin terminar. La inmensa mayoría tienen planes o impedimentos. La directora se pasa por el forro las entradas pagadas de conciertos, los niños sin canguro, los compromisos familiares y las citas ansiadas de su chusma. No se cambia la fecha porque ella se va al campo y no le sale de los ovarios bajar del monte para esta chorrada. La chusma eleva un poco el volumen de la protesta que sigue sin hacerse mayor. Tres días para armarse de valor o preparar el culo a disposición de la directora. Puede el cansancio y gana el valor. El 99% del personal no va a la cena. Comparten mesa el presidente, la directora y tres subdirectores. Nadie más. La chusma se ha fortalecido. El lunes siguiente, en la salita de coordinadores, asoma la chapa una máquina de revanchismo que ha poseído a la directora y dice ser ella. Se cambian las fechas de las vacaciones. Todo dios del 1 al 15 de Agosto y a tomar por culo, pandilla de desagradecidos. Los desagradecidos no reaccionan, están paralizados. Será una broma, hay un convenio firmado, billetes comprados, viajes contratados... La directora también se pasa por el forro el convenio, las ilusiones y las necesidades. Abre sus fauces y le ruge a una coordinadora embarazada de cuatro meses que lleva casi tres años con contratos temporales. "Ya te puedes ir buscando otro trabajo". Y se va. La chusma reacciona: llora, se enfurece y se desmaya a partes casi iguales. Los que puedan se irán sin que los echen. Todos menos una se joden. La directora celebra en privado el tamaño de sus ovarios.
Lo mejor y lo peor de los dos cuentos: Son reales y forman parte de mi diario.
Lo más curioso: Entre ambos hay veintisiete años de historia contemporánea.
Lo más estremecedor: Sucedieron en el orden en el que han sido contados.
N.A.:
Los tacos y las expresiones feas son culpa de Chipi. Se me pegaron durante el atracón que me di ayer con sus historias.
Otro día más. Y mejor.
Así que, no perdamos el tiempo.




el resto es cosa de la suerte...

1971 dijo
siento disintir, he tenido momentos del pasado en algunos paises tanto orientales como occidentales que no los cambiaria por el presente. o como cuando conoci a la niña que se enamoro de ese niño llamado manuel y que crecieron juntos hasta el cielo.
3 Julio 2008 | 09:38 PM